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Martes, 24 Noviembre 2015 12:17

Artículo 12

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AL QUE TIENE SE DARÁ MÁS

El Evangelio es siempre sorprendente, la verdad que destila es descanso del alma.
Los cristianos hemos reconocido en Jesús al enviado del Padre para nosotros como única respuesta a todas las incógnitas de la vida.

Con frecuencia la Palabra nos deja anonadados por el contenido tan lleno de misterio que encierra. No es una Palabra humana, no es una conclusión natural y lógica que mana de la experiencia del hombre.

La persona sin Dios es un ser incompleto, perdido en sus razonamientos laberínticos.
Hoy quisiera pararme en un texto de una profundidad desconcertante, como tantos otros. Se trata de la parábola de las minas, los talentos o las onzas de oro. Dice así:

"Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse título de Rey y volver después.
Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: "Negociad mientras vuelvo ". Sus conciudadanos, que lo aborrecían, enviaron tras él una embajada para informar:
"No queremos que él sea nuestro rey".

Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados.
El primero se presentó y dijo: "Señor, tu onza ha producido diez". Él le contestó: "Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades". El segundo llegó y dijo. "Tu onza Señor ha producido cinco ". A este le dijo también: "Pues toma tú el mando de cinco ciudades ". El otro llegó y dijo" Señor aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras". Él le contestó: "Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses". Entonces dijo a los presentes: "Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez ". Le replicaron: "Señor, ¡si ya tiene diez onzas!
"Os digo que a todo el que tiene, se le dará, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará"

¡Qué cosas más raras y chocantes afirma Jesús!

En nuestra mentalidad griega, sólo cabe un razonamiento, un sentido básico y simplón de justicia.
La primera enseñanza de Jesús es que, tras nuestra muerte, seremos juzgados por el Señor que durante la vida nos dotó con una serie desigual de dones, de gracias o de carismas, que dirá San Pablo, y, por tanto, en el juicio final se nos pedirá unos frutos de los que daremos cuenta, en función de lo que hayamos hecho con esos beneficios recibidos de Él.

No te puedes excusar diciendo que tú fuiste poco dotado con respecto a otros: Si abres bien los ojos verás que hay tanta gente valiente, generosa, paciente, misericordiosa, llena de bondad y caridad, que nos muestra que sólo recibimos "una mísera onza de oro", pero no importa. ¡Nuestro Señor no nos pedirá nada más que un poquito de lo que gratuitamente hemos recibido!

El máximo bien que podríamos recibir es la fe, la fe que nos capacita para amar, y amar al enemigo. Eso es imposible para el hombre, salvo que esté lleno de Espíritu Santo, o sea, de Dios; por eso dirá también Cristo: "Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios".

Os dejo el siguiente video de Maria Vallejo Nájera, Testimonio de conversión.

Visto 979 veces Modificado por última vez en Martes, 24 Noviembre 2015 12:20

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