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Lunes, 02 Noviembre 2015 12:27

Artículo 9

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SUICIDIO

El suicidio es un atentado contra la propia vida, en alza en las sociedades desarrolladas sobretodo.
Aunque la gente no se suicida por una única razón:
Drogas legales e ilegales, trauma cerebral, pobre capacidad de decisión, vergüenza debida a un sufrimiento severo, la presión social de "ser ", las agresiones del mal sobre la vida, o la desesperanza existencial; si bien todas las causas están interrelacionadas y casi siempre son la suma de varias de ellas, lo que provoca tomar una decisión permanente y definitiva ante un problema temporal.


El hombre en algún momento de su vida se preguntará, ¿para qué estoy aquí? ¿Verdaderamente existe Dios? ¿Existe algo tras la muerte? La consecuencia de falta de respuestas ante estas preguntas tan profundas, puede ser devastadora para la mente y puede conducir literalmente a algunas personas a la locura o a la desesperación extrema, ante el sinsentido de la vida. A fin de cuentas si alguien no tiene un propósito en la vida y no hay vida después de la muerte. ¿Qué diferencia real hay si uno termina la vida tempranamente?


Cualquier asesinato, incluso el de uno mismo, es malo. Ante esta triste realidad no deben anteponerse dogmas ni supersticiones pseudo-cristianas; sólo Dios sabe qué hacer con un hijo que habla en positivo del suicidio como fin de un mal. En este terreno no nos podemos entrometer. No se puede juzgar un acto suicida, sólo Dios sabe.
Sin fe, ni siquiera en uno mismo, la desilusión se reproduce por todos lados, y el pesimismo es el pan cotidiano.
Con frecuencia la existencia o no de Dios se constata, cuando uno no tiene respuestas fiables, por los aconteceres de la vida, de la historia, de la propia experiencia.
Tras el horror del Holocausto, donde los campos de exterminio eran fábricas de muerte, y donde fueron asesinados 6 millones de judíos y 500.000 gitanos europeos, nos preguntamos: ¿Dios existe?

Durante el genocidio armenio de 1915-1923 fueron asesinadas 1,5 millones de personas por el Imperio Otomano cuyas causas se encuentran en las leyes islámicas por las cuales se puede matar de hambre y sed a todos los no musulmanes.

La barbarie de Ruanda: en 1994 se eliminó al 75% de la población tutsi por parte de los hutus. 800.000 personas fueron asesinadas. Actualmente se ha eliminado la distinción entre hutus y tutsi en el carnet de identidad ya que no existen rasgos físicos que los diferencien.

El comunismo en la Unión Soviética provocó entre 1924-1953 la muerte de 40 millones de personas entre purgas, hambrunas, colectivizaciones forzosas, depuraciones étnicas, etc.

Pol Pot y los Jemeres rojos entre 1975-1979, donde fueron declarados a los habitantes de las urbes de Camboya como enemigos del estado. Este tipo de marxismo llevó a la muerte a más de dos millones de personas.
La revolución cultural de Mao Tse Tung en 1949-1969 donde el Partido Comunista Chino llevó a la muerte a más de 70 millones de personas.
En la actualidad la violencia islámica campa a sus anchas.

Ante estos ejemplos de la historia, ante la barbarie, ¿es fácil testimoniar que Dios existe y que además ama al hombre? ¿Cómo es posible afirmar tal cosa? ¿En que basarnos de forma evidente? ¿No hay suficientes motivos como para que los adolescentes se suiciden?, ¿y los diagnosticados con enfermedades incurables, y los ancianos solos...?

Hoy invito a ver este video en Youtube: "Los estudiantes más infelices del mundo".

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Los estudiantes más infelices del mundo
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